A las siete de la mañana,
mientras el sol matutino trataba de subir un poco la temperatura helada de la
sabana de Bogotá, los estudiantes de la universidad de La Sabana de Comunicación,
Social y Audiovisual, ingresaban al salón 201 en el edificio L, se saludaron
unos a otros e intentaron reconocer las caras de los compañeros no tan cercanos
mientras se ubicaban en los cómodos asientos grises esperando el inicio de su
primera clase de investigación social.
“Buenos días a todos”, dijo el
profesor, mientras se ponía de pie y se arreglaba sus gafas y chaqueta, el salón comenzó a quedar en silencio. Se
presentó como Juan Sebastián Cobos, explico su hoja de vida, mencionó sus
estudios, su profesión actual, hace cuánto tiempo la ejerce y las universidades
donde dicta clase, la universidad de La Sabana, Los Andes y en del Rosario,
también recalco la docencia como su vocacion, enseñar y aprender día a día de
sus estudiantes lo complementaba como persona.
Para dar inicio a su clase, el profesor comenzó a exponer el programa
semana por semana de la materia, hablo sobre los temas a trabajar a lo largo
del semestre, cómo es rutinario en las primeras clases, y explicó el método cualitativo y
cuantitativo, el cual también se aplicará a la hora de asignar calificaciones,
que los estudiantes aprenderán y pondrán en práctica para desarrollar una buena
investigación social. Su prioridad
parecía estar dirigida a la adquisición de conocimientos, por parte de los
estudiantes, mientras participan, en forma activa de las actividades propuestas
y de las clase.
“Bueno, y ahora ¡vamos a
conocernos de una forma diferente!”, dijo emocionado el profesor mientras aumentaba
la expectativa en el auditorio, “saquen, por favor, una hojita”, y entonces la
expectativa cambio a un extraño sentimiento, una combinación de nervios y
confusión mezclada en el abdomen de los estudiantes, casi como si un coctel de
incertidumbre se estuviera preparando, “ahora, dibujen un objeto que los
represente” continuo rápidamente, calmando los ánimos del salón. A decir verdad
si fue una actividad diferente, cada quien dibujo un objeto inanimado que lo
representara: una cámara, un corazón, una estrella… una cosa propia, para
descubir describir los sueños, sentimientos y actitudes de quien la dibujara.
Pero no fue una actividad tan sencilla, encontrar solo un elemento capaz de definirte
y mostrar en totalidad quien fuiste, quien eres y quien quieres llegar a ser,
es un trabajo complicado, es casi encasillarte a sí mismo y, en vez de ser un
complemento de muchos elementos, convertirte en una pequeña parte del mundo.
Se recogieron las hojas en donde
estaban plasmadas las personalidades de los estudiantes y se les entregaron a
personas diferentes para qué, según el trazo y el objeto, se describieran los unos
a los otros. Fue curioso ver como intentaban meterse en la mente de un desconocido,
como trataban de describir a profundidad a una persona con la cual no conviven
ni comparten todo el tiempo. “Alegre,
justo, intelectual, amigable”… fueron algunas de las palabras asociadas con los
dibujos de sus compañeros, “le gusta la fotografía, el arte, la música, ¡los
pantalones!”, gustos, personalidades, sueños, imaginaciones y diferentes anhelos
convergían en una sola clase, y así, después de tratar de descifrarse a sí
mismo, cada estudiante presentó a un compañero al que el tampoco conocía.
Preguntas como: ¿qué esperas de
esta clase?, ¿cuál es tu carrera?, ¿en qué quieres especializarte?, fueron
comunes mientras el pedagogo leía las descripciones. La actividad parecía tener un trasfondo casi
oculto, mirar y medir la capacidad de intuición y de observación al detalle de
los asistentes a la clase, ver su nivel de curiosidad, evidenciar cuanto
querían y podían indagar sobre algo o alguien solo con un dibujo, la capacidad
que tenían de ponerse en el lugar de la otra persona, todas aptitudes y
actitudes necesarias para hacer un buen trabajo de investigación social, para
poder describir y mostrar en completo a un personaje o un conflicto a
evidenciar, y por lo tanto, para tener un buen desempeño en la materia. Un
investigador social no debe ser prejuiciosos, ni debe querer omitir juicios, su
labor es investigar y plasmar los datos como los encuentre, teniendo un gran
entendimiento por en otro y siendo capaz de cambiar de lugar con las personas a
su alrededor.
Tomar en cuenta cada mínimo detalle puede
hacer la diferencia entre un trabajo mediocre y uno excelente; el tipo de
letra, su inclinación, el nivel de presión al escribir, fueron detalles que el
profesor destacó como indicios importantes para entender y descifrar, de forma
sutil, los comportamientos y la personalidad de quienes serán nuestros futuros
objetos de investigación.
Mientras terminaba la actividad,
Cobos explicaba los trabajos y tareas que serían desarrolladas en las
siguientes semanas, en donde se
encontraban las lecturas base para la clase y las cuales, si se ponen en práctica,
ayudarán a los estudiantes a mejorar y avanzar en su método investigativo. “Un
investigador social lleva una bitácora”, explicaba el profesor mientras
dibujaba una pequeña escalera en el tablero, “para cada clase deberán hacer un
escrito de 1200 palabras”, una descripción de la clase ya fuera de forma
literal, el desarrollo exacto de la clase, infiriendo datos, donde se deduce o
supone el ¿por qué? de una acción, un escrito intertextual, en donde los
conocimientos se conectan con otras disciplinas para un mejor entendimiento, o
un análisis crítico de toda la clase.
Cada una de las categorías, dadas para poder
escribir el texto, corresponde a un nivel de la escalera dibujada con antelación
en el pizarrón, a un estilo determinado de escritura en donde también podía
identificar si los estudiantes aprendían o si solo asistían a las clases.
“Cuando su texto sea intertextual están realmente adquiriendo conocimiento”, concluyó
el docente quien quería dar a entender que al relacionar un conocimiento con
otro se forma una visión más completa de la realidad y de cómo utilizar, en una
problemática o entorno real, las herramientas aprendidas en un salón de clase.
Para casi finalizar la clase, y
recalcar el tema anterior, el profesor mostro varias diapositivas donde
explicaba cómo, según estudios, la mente retiene la información expuesta, según
el canal o medio que se esté utilizando para enviar el conocimiento al cerebro.
Y para ejemplificarlo, Cobos mostró en diapositivas, de diferentes colores y
con diferentes gráficas, los porcentajes, mostro un video, lo escribió en el
tablero y por ultimo lo repitió utilizando solo su voz, así la retentiva de los
estudiantes sería mejor, pues, la clase toma una visión multi-sensorial ayudando
a el cerebro a entender, conservar y manejar una mayor cantidad de información.
Concluyendo, mostró el blog, medio
de comunicación preferido para enviar trabajos y tareas a los estudiantes (http://investigacionsocialsabana.blogspot.com.co),
explicó su funcionamiento y mostró las lecturas que se realizaran a lo largo
del primer corte: Teoría y metodología de la investigación, Una introducción a
los métodos cualitativos, Estrategias de investigación cualitativa y el Manual
para la investigación. En el blog se publicarán videos, trabajos, notas
importantes y cosas relevantes para la clase.
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