martes, 23 de mayo de 2017

Cazador cazado

¿Qué es una mentira? ¿Cuáles son las mentiras más comunes que dices? ¿Cuál es la forma más efectiva para que nunca te descubran?

Mentir es una actividad recurrente en el ser humano, Y es que las personas podemos llegar a mentir entre cuatro y doscientas veces al día, según diferentes estudios. Lo que es realmente problemático si te dedicas a conocer o entrevistar a una comunidad.

Desde el típico “bien” en las respuestas, hasta las más grandes mentiras cuentan para  Rita Karanauskas,  escritora del libro “No te atrevas a mentirme”, quien afirma que descubrir a un mentiroso es posible si se concentran en las señales mínimas que dan.

La fórmula de esta “caza mentiras” consiste en: primero, sacar a la persona de su zona de confort, llegándolo casi a una situación incómoda que la mayoría abolirían y, desde ese punto, fijarse en cómo es su comportamiento. Así se miran pequeñas acciones que pueden demarcar falsedad en la personalidad del “la presa”, adelantarse en la fila, botar un papel al suelo, no pagar algo relativamente insignificante.

Otros comportamientos como: el cambio en el tono de la voz, un movimiento o una sudoración exagerada pueden delatar a un mentiroso. E incluso micro expresiones faciales nos delatarían, pues ponen en evidencia sentimientos como la ira, la tristeza, la alegría o el miedo, que tan desesperadamente se intentan ocultar.

El “arma” indicada para lograr ser un buen Cazador de mentirosos es, por excelencia, la observación… lograr  identificar con exactitud movimientos que se realizan en segundos, notar el nerviosismo en el movimiento de las manos, como tiembla la voz, como se repiten las preguntas para pensar la respuesta, cómo se dilatan las pupilas o  se desvía la mirada, pueden hacer la diferencia entre creer una mentira, entrando a una situación difícil, o logar identificarla y ser libre. 


Pero después de entender estas micro-expresiones pensé: ¿no será el mejor mentiroso del mundo la persona que sepa cada una de estas señales y pueda suprimirlas? Y, en ese orden de ideas, ¿alguien lograría descubrir a Rita Karanauskas en una mentira? 

Las oraciones a la muerte

La muerte es de los momentos más fríos y aterradores, pero es un momento necesario para continuar la vida.
La muerte no ha tocado a mi puerta, y cuando así lo hizo, una burbuja hermética me cubrió y me alejó de toda la escena. Así que Mi decisión fue ir a un cementerio. Y comprender como permanecen en el mundo terrenal el cuerpo de las personas que ya no están.

Aunque vivo en Chía mi elección fue dirigirme al cementerio de Cajicá, porque una de mis amigas del colegio conocía al hombre que cuida y arregla las tumbas, y el sería mi  “portero”.

La ubicación de la necrópolis es en la vía Cajicá-Tabio, en un pequeño predio rodeado por una muralla de unos tres metro de alto color beige, un gran puerta en reja blanca con una cruz negra de metal en la entrada, y por supuesto, siguiendo la tradición aterradora, suena un chirrido sepulcral cuando se abre el gran portón.

Mi primera sensación es un corrientaso que baja por toda mi espalda mientas entro al recinto de los muertos, una pequeña capilla se ubica en la mitad de un prado verde rodeado por pequeñas pilas de unas 10 bóvedas en donde yacen, cómo dormidos, los cadáveres de cientos de seres queridos.

-¿Señorita Alejandra?- grita alguien desde un rincón, en un pequeño mausoleo oscuro y ruego al cielo que no sea un fantasma.-Soy yo Custodio, el señor que cuida las tumbas… me dijeron que venga hoy pero venga tantito, acompáñeme que tengo que terminar de cerrar una bóveda.

Realmente sentía que me llevaban al extremo, días anteriores no podía imaginarme el entrar a un lugar así y hoy era cómplice de un entierro. Mientras don Custodio terminaba de sellar la bóveda, explicándome detalladamente cada parte del proceso, no pude evitar notar la tranquilidad del lugar, eran aproximadamente las dos de la tarde y le pregunté a mi simpático acompañante si todas las tumbas permanecían solitarias….”No, es que todavía no han llegado las personas, espere y va a ver, además, hoy es el día de las ánimas”

Las ánimas, en la cultura general, son las almas que permanecen por una u otra razón en el purgatorio y, si se le reza con la devoción y la oración correctas, ayudarán a las personas guiándolos por el camino correcto.

Los lunes son los días designados  para estas almas y muchas personas se dirigen a los cementerios a rezarles y a asistir a la misa que se les rinde en su honor.

Mi curiosidad crecía y creía mientras el señor custodio me mostraba las tumbas, las que estaban enterradas bajo los árboles que habían crecido con los años, o las que permanecían en sus viejos mausoleos, quería entender por qué habían tumbas diferentes a las demás, con luces o con pequeñas figuras de santos, moría, en un sentido figurado,  por saber la razón de que todas las flores fueran de plástico y el cómo reaccionaban las personas al rezarles e “interactuar” con las almas.

Mientras me mostraba las personas más reconocidas de cajicá, viejos alcaldes o pioneros en la construcción del municipio, el lugar comenzó a llerarse poco a poco, si se compara a como estaba.

-Es muy triste que ya no venga tanta gente, antes la fe era mucho más fuerte y todo el mundo sabía lo importante que era rezarle a las pobres almas del purgatorio- me informa mi compañero, con un todo de reproche en su voz- es que los jóvenes ya no creen en eso.

Me alejé un poco para explorar por mi cuenta, y me  topé con dos mujeres de edad madura, muy bien arregladas, oriundas del municipio que, paradas en frente de una tumba sin nombre, le rezaban a las almas:
Dios omnipotente, Padre de bondad y de misericordia, apiadaos de las benditas almas del Purgatorio y ayudad a mis queridos padres y antepasados.
A cada invocación se contesta: ¡Jesús mío, misericordia!
Ayudad a mis hermanos y parientes.
Ayudad a todos mis bienhechores espirituales y temporales.
Ayudad a los que han sido mis amigos y súbditos.
Ayudad a cuantos debo amor y oración.
Ayudad a cuantos he perjudicado y dañado.
Ayudad a los que han faltado contra mí.
Ayudad a aquellos a quienes profesáis predilección.
Ayudad a los que están más próximos a la unión con Vos.
Ayudad a los que os desean más ardientemente.
Ayudad a los que sufren más.
Ayudad a los que están más lejos de su liberación.
Ayudad a los que menos auxilio reciben.
Ayudad a los que más méritos tienen por la Iglesia.
Ayudad a los que fueron ricos aquí, y allí son los más pobres.
Ayudad a los poderosos, que ahora son como viles siervos.
Ayudad a los ciegos que ahora reconocen su ceguera.
Ayudad a los vanidosos que malgastaron su tiempo.
Ayudad a los pobres que no buscaron las riquezas divinas.
Ayudad a los tibios que muy poca oración han hecho.
Ayudad a los perezosos que han descuidado tantas obras buenas.
Ayudad a los de poca fe que descuidaron los santos Sacramentos.
Ayudad a los reincidentes que sólo por un milagro de la gracia se han salvado.
Ayudad a los padres que no vigilaron bien a sus hijos.
Ayudad a los superiores poco atentos a la salvación de sus súbditos.
Ayudad a los pobres hombres, que casi sólo se preocuparon del dinero y del placer.
Ayudad a los de espíritu mundano que no aprovecharon sus riquezas o talentos para el cielo.
Ayudad a los necios, que vieron morir a tantos no acordándose de su propia muerte.
Ayudad a los que no dispusieron a tiempo de su casa, estando completamente desprevenidos para el viaje más importante.
Ayudad a los que juzgaréis tanto más severamente, cuánto más les fue confiado.
Ayudad a los pontífices, reyes y príncipes.
Ayudad a los obispos y sus consejeros. Ayudad a mis maestros y pastores de almas.
Ayudad a los finados sacerdotes de esta diócesis.
Ayudad a los sacerdotes y religiosos de la Iglesia católica.
Ayudad a los defensores de la santa fe.
Ayudad a los caídos en los campos de batalla.
Ayudad a los sepultados en los mares.
Ayudad a los muertos repentinamente.
Ayudad a los fallecidos sin recibir los santos sacramentos.
Dadles, Señor, a todas las almas el descanso eterno.
Y brillen para ellas la luz perpetua
Que en paz descansen. Amén.


Repetían una y otra vez esta retahíla, como  si fuera una canción que no podían sacarse de la cabeza, con cuidado me acerqué y después de un “Amen” que pude entender las interrumpí.

María Teresa de Gómez y Clara Inés Mora van todos los lunes a rezarles  a las almas, cuentan con ellas como sus ayudantes divinas para que sus hijos y nietos puedan seguir el camino del bien. Y como ellas muchos colombianos realizan estos rituales, que se han pasado generación por generación y esperan que seres del más allá les cumplan sus favores.


El sol iniciaba a ponerse, llegaron unas 20 personas más y don custodio me dijo que si deseaba entrar a la misa, como deseaba una experiencia completa decidí hacerlo, e incluso leí la liturgia de ese día y noté lo importantes que son estas tradiciones para las personas que en serio las creen, mujeres y hombres de todas las edades, estratos y tamaños se dejan guiar por estas acciones que demarcan su vida. 

La sincronización de la comunicación

El trabajo para el día de hoy era un reto. ¿Qué tanta simpatía siente una persona al hablar contigo? ¿Qué tan íntima, interesante o fluida es tu comunicación? En mi caso, la conversación es un deleite diario, nada puede compararse con una buena charla, con la sensación que brinda una plática amena, incluso, un debate se vuelve un placer, mientras fluya con naturalidad, pero, ¿puede esa naturalidad también  "fabricarse"?

La respuesta, aunque no absoluta, a esta pregunta es si, el rapport sirve para eso. Esta modalidad, que por lo general es más fácil de establecer en un ambiente de confianza, propone una sintonía entre las personas que hacen parte del acto comunicativa, es una técnica desarrollada por estudiosos del PNL (Programación neuro-lingüística) y su finalidad es, por medio de la comunicación  no verbal, lograr una sinergia con la persona con la que estés interactuando. Tiene como objetivo crear un ambiente agradable, de confianza y cooperación mutua, ayudando a quitar de en medio los posibles juicios, distorsiones y malos entendidos, logrando así una escucha activa por parte de ambas partes. 

Mi personalidad siempre ha sido bastante fuerte y cortante, sí para mí, no fluye una conversación simplemente me retiro y, aunque esto no me sucede a menudo, no lucho por continuarla. El trabajo de esta semana era encontrar a alguien con quien practicar el rapport, así que pensé: “por qué me sentaría a hablar con alguien con quien ya converso cómodamente, sí el reto es verificar esta técnica”. Así, que solo por la ciencia, decidí establecer una cita en un café con una amiga con la que me había peleado hace tiempo y la conversación había dejado de funcionar.

Llegué unos minutos antes de lo planeado, me sudaban las manos y en realidad no estaba segura de cómo se podría hacer que el rapport funcionara, había visto videos, fotos, leído páginas, pero no sentía que fuera lo suficiente y menos en una situación tan delicada para mí.
-Hola Ale- escuché a lo lejos- hace mucho no te veía

Me calmé, conté hasta diez y decidí ser lo más disimulada posible. Al iniciar la conversación no imité sus movimientos de inmediato, esperé, la analicé para recordar como era su comportamiento y sus ademanes y así poder anticipar sus y seguir sus comportamientos.

La conversación inició tensa e incómoda, las preguntas típicas y las respuestas esperadas
-¿cómo estás?
-Bien, ¿y tú?

Al ver que la situación no comenzaba a mejorar decidí iniciar mi plan maestro.

Comencé a realizar las preguntas más y más difíciles, intentando rescatar le confianza de hace años que se había perdido, y, mientras respondía, al inicio desinteresadamente, se tocaba el cabello, cruzaba la pierna o jugaba con la tasa del café. Desde ese momento decidí imitarla y sus respuestas fueron más y más profundas la conexión se hizo más obvia mientras respondía o me preguntaba. Como a la mitad del dialogó, perdí la noción del tiempo, me perdí en nuestra relación que se reconectaba después de tantos años. Cuando volví a la realidad noté que sin darnos cuenta nos imitábamos mutua mente… el rapport no solo  había funcionado en el inició se había mantenido y nos permitió volver a lo que éramos. 

miércoles, 3 de mayo de 2017

MODELO VAK

Esta clase de Investigación social fue especial. La verdad no pude asistir, pero fingiremos que sí, así que casi fui una presencia omnipresente, ¿no es eso emocionante? 
Después de llamar lista de asistencia, acto rutinario, y de leer un par de bitácoras y ver un par de videos, la clase comienza oficialmente. María Paz, Sara y Juliana se disponen a iniciar su exposición en donde explicaran el modelo VAK. 

El Vak es un modelo de aprendizaje y de programación neuro-lingüística, propuesto por Richard Bandler y John Grinder, quienes entendieron que no todas las personas aprenden del mismo modo, y proponen que el individuo aprende por medio de los tres principales receptores sensoriales, visual, auditiva y kinestéstica y explican que sobre utilizamos alguno de estos canales, conectándolo de manera más natural y cómoda con la memoria. 
  • Visual: Es el grupo de personas que poseen una mayor capacidad de absorber, abstraer y relacionar información por medio de la visualización de las cosas, las actividades que mejor se adaptan para aprender son: la lectura, los diagramas, las fotos, las diapositivas, las pinturas, bocetos, caricaturas, etc. Y su perfil describe a personas organizadas, ordenadas, observadoras, tranquilas a las que les cuesta recordar lo que escuchan.
  • Auditivo: Para poder aprender utilizando este sensor se necesita organizar muy bien la información de manera secuencial y ordenada.  Las conductas de este tipo de personas con claras y fáciles de reconocer, tienen facilidad al expresarse, hablan solos, modula el tono y el timbre de la voz, expresa sus emociones verbalmente, etc..  El tipo de herramientas que utiliza, y con las que aprende mejor son con: entrevistas, lecturas, canciones, ritmos, debates, discusiones, etc..
  • Kinestetico: 
Cada uno de los anteriores pude relacionarlo con alguna parte de mi crecimiento en específico.  Mi infancia, incluido todo mi preescolar y primaria, la viví mayoritariamente aprendiendo con el medio kinestetico, sintiendo, moviendo, probando y experimentando todo a mi alrededor, fue que conocí el mundo, identifiqué que era peligroso o doloroso, que sabía bien o mal, que me gustaba o no, y sentí que así me enseñaban en el colegio. 

Preescolar y primaria se basaron en el uso de mis sentidos para adquirir conocimiento
Mi pre-adolecencia y adolescencia  fueron mucho más visuales, mis profesores se enfocaron en enseñarme con diapositivas, con diagramas, caricaturas, entre otros… es la época de enseñar con el ejemplo, de “ver y aprender” la faceta en la que los mayores están empeñados en actuar bien para que se les imite.

Y en esta etapa de mi vida, todo es mucho más Auditivo, para mi suerte, el modo en el que la universidad enseña es con debates, con conferencias, más que de otra forma. Lo único que esto significa para mi es comodidad, pues, mi método para aprender es por medio del oído, del repetir las cosas, de escuchar y asi correlacionar lo que me dicen.