martes, 23 de mayo de 2017

La sincronización de la comunicación

El trabajo para el día de hoy era un reto. ¿Qué tanta simpatía siente una persona al hablar contigo? ¿Qué tan íntima, interesante o fluida es tu comunicación? En mi caso, la conversación es un deleite diario, nada puede compararse con una buena charla, con la sensación que brinda una plática amena, incluso, un debate se vuelve un placer, mientras fluya con naturalidad, pero, ¿puede esa naturalidad también  "fabricarse"?

La respuesta, aunque no absoluta, a esta pregunta es si, el rapport sirve para eso. Esta modalidad, que por lo general es más fácil de establecer en un ambiente de confianza, propone una sintonía entre las personas que hacen parte del acto comunicativa, es una técnica desarrollada por estudiosos del PNL (Programación neuro-lingüística) y su finalidad es, por medio de la comunicación  no verbal, lograr una sinergia con la persona con la que estés interactuando. Tiene como objetivo crear un ambiente agradable, de confianza y cooperación mutua, ayudando a quitar de en medio los posibles juicios, distorsiones y malos entendidos, logrando así una escucha activa por parte de ambas partes. 

Mi personalidad siempre ha sido bastante fuerte y cortante, sí para mí, no fluye una conversación simplemente me retiro y, aunque esto no me sucede a menudo, no lucho por continuarla. El trabajo de esta semana era encontrar a alguien con quien practicar el rapport, así que pensé: “por qué me sentaría a hablar con alguien con quien ya converso cómodamente, sí el reto es verificar esta técnica”. Así, que solo por la ciencia, decidí establecer una cita en un café con una amiga con la que me había peleado hace tiempo y la conversación había dejado de funcionar.

Llegué unos minutos antes de lo planeado, me sudaban las manos y en realidad no estaba segura de cómo se podría hacer que el rapport funcionara, había visto videos, fotos, leído páginas, pero no sentía que fuera lo suficiente y menos en una situación tan delicada para mí.
-Hola Ale- escuché a lo lejos- hace mucho no te veía

Me calmé, conté hasta diez y decidí ser lo más disimulada posible. Al iniciar la conversación no imité sus movimientos de inmediato, esperé, la analicé para recordar como era su comportamiento y sus ademanes y así poder anticipar sus y seguir sus comportamientos.

La conversación inició tensa e incómoda, las preguntas típicas y las respuestas esperadas
-¿cómo estás?
-Bien, ¿y tú?

Al ver que la situación no comenzaba a mejorar decidí iniciar mi plan maestro.

Comencé a realizar las preguntas más y más difíciles, intentando rescatar le confianza de hace años que se había perdido, y, mientras respondía, al inicio desinteresadamente, se tocaba el cabello, cruzaba la pierna o jugaba con la tasa del café. Desde ese momento decidí imitarla y sus respuestas fueron más y más profundas la conexión se hizo más obvia mientras respondía o me preguntaba. Como a la mitad del dialogó, perdí la noción del tiempo, me perdí en nuestra relación que se reconectaba después de tantos años. Cuando volví a la realidad noté que sin darnos cuenta nos imitábamos mutua mente… el rapport no solo  había funcionado en el inició se había mantenido y nos permitió volver a lo que éramos. 

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